05 diciembre 2007

Artica y Leonor de Aquitania

Hoy, mientras ojeaba diariodenavarra.es, me ha llamado la atención el titular de un reportaje sobre Nuevo Artica, una urbanización cercana a Pamplona que, como su nombre aclara, es nueva y está en Artica: El nuevo Artica, un "barrio de mujeres" de 2.500 habitantes.

Tras el desconcierto inicial provocado por el entrecomillado, no he tardado demasiado en recordar su significado: todas las calles tienen nombre de mujeres más o menos célebres.

Esta particularidad ya había sido resaltada en un artículo que leí en diariodenoticias.com hace un tiempo, concretamente el 18 de noviembre de 2004, y que convenientemente guardé en el disco duro de mi ordenador.



Sinceramente, la idea no me llamó demasiado la atención, pero ese día debía estar bastante aburrido porque el hecho cierto es que decidí leerlo. Era un bla bla blá que terminaba con la relación de las homenajeadas: Shirin Ebadi, María Domínguez, María Viscarret, Margarita de Navarra (o de Angulema), Leonor de Aquitania... ¿Leonor de Aquitania? ¿Pero qué pintaba ella en esta historia?

Leonor de Aquitania (1122-1204), duquesa de Aquitania y de Gascuña, era también condesa de Poitou. Su matrimonio con Luis VII de Francia se disolvió en 1154, contrayendo nuevas nupcias con Enrique II Plantagenet de Inglaterra, lo que unió sus dominios a la corona inglesa (la entrada de Aquitania y Bayona a la órbita inglesa). Esta unión provocó la guerra entre Francia e Inglaterra. Al papel excepcional en la historia, se une el que fuera la musa de los trovadores franceses y bardos bretones.

¡Pues vaya! Entonces pensé que si se habían acordado de Leonor, seguro que también lo habrían hecho de su nuera, nuestra Berenguela, así que seguí leyendo: María Bayo, Rigoberta Menchú, Clara Campoamor, Madres de la Plaza de Mayo, María Moliner y Marie Curie. Pues no, no se habían acordado. Mi gozo en un pozo. Aunque, bueno, como no hay mal que por bien venga, y como el que no se consuela es porque no quiere, me alegró el evitarme tener que cambiar el párrafo de la página de inicio de la web en la que recuerdo cómo Berenguela ha sido olvidada en la tierra que la vio nacer y así, ningún edificio, calle o institución de Navarra nos recuerda, siquiera, su nombre.

Bromas aparte, la verdad es que este olvido me mosqueó bastante. ¿Cómo podía ser que homejearan a Leonor de Aquitania, que por mucho que ciertos historiadores y novelistas se empeñen en hacerla pasar por una de las pioneras del feminismo, en realidad no era mas que una Margaret Tatcher del s.XII, tan machista como los machos?

Otra demostración de lo atrevida que es la ignorancia. Si el "intelectual" que propuso su nombre, y los "intelectuales" que la aceptaron se hubieran preocupado un poco (literal) en conocer lo esencial de su biografía, además de comprobar lo dicho, habrían descubierto la existencia de Berenguela y el desprecio y ninguneo al que ésta fue sometida por la "excepcional" homenajeada. Pero, claro, no se puede pedir peras al olmo.



A lo largo de mis viajes por Francia, sólo he encontrado una calle que lleve su nombre. Está en Poitiers, "su" ciudad, y no es precisamente una de las avenidas principales, si no una callejuela alejada de su centro histórico.

Navarra, siempre p'alante.

Manuel Sagastibelza